Escucha mi voz antes de decirme adiós

Hace ya algunos años tuve la desagradable experiencia, como a muchos les habrá sucedido en el transcurso de su vida, de despedir a un ser querido que se fue apagando poco a poco hasta no quedar más que el silencio alrededor.

Las últimas horas fueron especialmente duras y, a pesar de lo duro que resulta, quedó el débil consuelo de pensar que nuestras últimas palabras de amor pudieron aliviar un poco la partida.

Hace años que la comunidad científica creía que la voz acompañaba a los moribundos en sus últimos momentos, como el último punto de agarre con la vida, pero no se había podido asegurar. Sólo los relatos de aquellos que aseguraban haber visto a la muerte y haber podido regresar a la vida daban fe sobre este hecho, asegurando haber oído voces de sus familiares y seres queridos que les llamaban desde el otro lado para hacerles regresar.

Estos testimonios, aunque reconfortantes, no aportaban datos empíricos fehacientes para poder asegurar este hecho.

Sin embargo, en un reciente estudio publicado en junio de 2020, en Scientific Reports por Blundon, Gallaghery Ward, sugiere que la audición es uno de los últimos sentidos que desaparecen durante la muerte.

Según este estudio, llevado a cabo con 13 personas que estaban en hospicio con enfermedades terminales y contrastado con 17 controles de personas conscientes y saludables, ha permitido comprobar que, a medida que el cuerpo comienza a apagarse, el sentido de la audición se cierne alrededor como el último bastión antes de fallecer, incluso cuando otras funciones han cesado ya.

A través del análisis de la actividad cerebral mediante electroencefalografía, y a través de la audición de 5 tonos auditivos, los científicos buscaban patrones de actividad vinculados a los cambios de tono mientras los participantes escuchaban, lo que indicaría que el cerebro los había captado sobre ellos.

Comparando la respuesta eléctrica en los sujetos de hospicio con los de control se pudo comprobar que el cerebro seguía respondiendo al sonido incluso cuando los sujetos no mostraban respuesta al entorno.

Algunos pacientes, algunas veces, puedan comprender lo que los seres queridos les están diciendo.

Uno de los aspectos más llamativos es que es posible, pero ciertamente no probado, que al menos algunos pacientes, algunas veces, puedan comprender lo que los seres queridos les están diciendo, según afirmaciones de Lawrence Ward, autor principal del estudio.

Sin embargo, lo que la persona realmente oye sigue siendo un misterio. Es posible observar la actividad eléctrica que sugiere que escucha, pero eso no significa que lo entienda. Si lo que oye es inteligible o no está en duda. Es posible que las personas no sean capaces de entender el lenguaje o identificar voces, aunque si sean capaces de escuchar sonidos.

A pesar de ello, para Ward es importante saber que los hallazgos sugieren que seguir hablando con una persona a medida que muere puede, de hecho, ofrecer más consuelo de lo que podríamos haber imaginado.

 

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